Amanecí con la noticia de que la cifra de infectados por COVID-19 ha aumentado a mas de 17,000 personas en España y casi la mitad de los casos en Madrid, donde resido y donde siguen creciendo exponencialmente. Hospitales a punto del colapso, hoteles convertidos en hospitales, se esta eligiendo quien se salva y quien no por falta de respiradores y muchas más noticias alarmantes. Justo hoy, después de casi 10 días de cuarentena, por necesidad de alimento tuve de mi residencia.
Después de vivir un huracán categoría 5 cerca de la costa de Puerto Rico, ver como mis abuelos lo perdían todo, saber que mas de 4,000 personas morían muy cerca de mi, tener que estar meses sin luz ni agua, entre muchas otras necesidades son muy pocas las cosas que me perturban. Desde entonces, solo me limito a dar gracias por lo bendecida que soy y aprovechar cada segundo porque estoy viva y no se hasta cuando.
Aunque para muchos en España la cuarentena han sido días de angustia y paranoia, para mi, han sido de mucha paz, relajación, organización, yoga, meditación…muy feliz por que al fin pude empezar ese libro que llevo posponiendo desde enero. Diez días en los que he podido enfrentar mi ego y disfrutar de mi compañía.
En fin, me toco salir y afrontarme a lo que se vive fuera de mis cuatro paredes. Tenía todas las medidas de higiene muy claras e iba con mucha seguridad. Pero mientras caminaba, iba viendo las calles vacías junto a un silencio que nunca había sentido en Madrid, topándome con algunos proveedores de mercados con sus guantes, mascarillas y mirada de angustia.
Llegue al supermercado había una fila inmensa, reglas de distancia entre personas, todos cabizbajos con sus mascarillas, guantes y desinfectante…pude sentir el miedo en mi alrededor, no tenemos idea de como parar esto. Pensé en mis abuelos y en ¿qué hacía yo ahí? En vez de estar pendiente a que no se infectaran, como podía ser tan egoísta. Estamos viviendo una pandemia y yo lejos de mi familia, ¿en qué estoy pensando?…entre muchas otras cosas que volaban por mi cabeza.
“Actúas desde el ego cuando la realidad no se ajusta a tus necesidades”
Por un momento me cuestione todo el positivismo que predico, mi ego me bombardeo, me sentí agobiada y muy ansiosa. Casi caigo en el victimismo hasta que recordé lo mucho que me ha hecho evolucionar el miedo, la incertidumbre y el sufrimiento, me han enseñado tanto que luego solo pude sentir agradecimiento. Es increíble el hecho de tener consciencia de tu ego, identificarlo y vencerlo poco a poco. Cuando reconecté con la certeza de que todo lo que nos sucede viene a enseñarnos, solo pude agradecer ya que por algo me ha tocado vivirlo.
Comparto esto con ustedes porque en estos tiempos es muy fácil caer en el victimismo lo cual solo crea ansiedad, perpetúa la angustia y la negación. En estos momentos necesitamos todo lo contrario, mientras mas rápido entandamos que estamos en un proceso de aceptación, que se acerca una era de muchos cambios y que tenemos que enfrentarnos a ellos con nuestra mejor cara, mas llevadero será el proceso. Será un tiempo de aceptación, introspección y el cual nos empujará a reinventarnos porque es indudable el efecto que tendrá esta crisis en la economía.
Mientras escribo esto, me interrumpe el bullicio de mis vecinos cantando “Hakuna Matata” y recordándome que “sin preocuparse, es como hay que vivir”…
Hace mucho que necesitamos parar, tener tiempo para mirarnos por dentro, enfrentar nuestros miedos y vencer nuestras creencias limitantes, la vida nos esta dando constantemente lo que necesitamos…. ¡Vamos gente, positivos y despiertos!


