LAS LLAVES

¿Alguna vez les ha pasado que sienten que la vida les repite situaciones como si llevasen con ustedes la mala suerte? 

Hubo un tiempo en el que sentía que se me repetían las situaciones muchísimo, como si tuviese una maldición. 

Por ejemplo, las llaves. Se me quedaban dentro del carro, encerradas en la casa e incluso, después de llegar al estacionamiento del trabajo, me daba cuenta de que había dejado las llaves en la oficina. Yo le llamaba “la maldición de las llaves”. Era tan impresionante que llegue a terminar durmiendo en un motel por haber dejado las llaves dentro de la casa una madrugada.  

En otra ocasión, llegué de un largo día de trabajo y cuando fui a abrir la casa, adivinen que pasó… Resulta que había dejado las llaves encerradas dentro del carro, esa vez tuve tanto coraje que rompí la ventana con mis manos para lograr entrar. 

Era como si la “mala suerte” me acompañara.

También me pasaba con el desodorante, lo olvidaba frecuentemente, sonará una tontería pero vivir en el trópico y olvidar el desodorante es cosa seria. Tenía que parar en cualquier gasolinera a comprar uno casi a diario. Para luego olvidarlo en el carro, por lo que terminaban derretidos el 90% del tiempo, era algo fuera de lo normal. Recuerdo que era mesera y olvidaba el delantal, los zapatos y los bolis era como si mi memoria no sirviera. De igual manera se me repetían los accidentes en la carretera, he tenido tres carros y los tres los he chocado, uno de ellos perdida total.

Estos son solo algunas anécdotas de las muchas que recuerdo. Me preguntaba el porque y no encontraba otra respuesta que no fuese por que estaba loca. 

Se nos va la vida pensando…

Pero no, como muchos, tenía un problema para concentrarme en el presente. Siempre estaba pensando en que era lo próximo, ¿Qué había que hacer? ¿Qué me faltaba por planificar? ¿que no había hecho? ¿Qué había olvidado? ¿Alguien necesitará mi ayuda? Mi mente no paraba, era un constante y, ¿ahora qué?  Y, ¿qué cuando termine lo que estoy haciendo? ¿Cuándo será mi próximo viaje? ¿Qué me falta por aprender? ¿Cuál era la siguiente meta? 

También, me aburría con muchísima facilidad de todo, de las personas, de los trabajos, de las salidas. Me aburría hasta de la comida, siempre quería probar algo diferente. ¿Por qué comer lo mismo si puedes comer algo mejor? Siempre estaba pensando que todo podía ser mejor, por más bien que fuesen las cosas. Terminaba exhausta y con mucha ansiedad. Mi mente no me permitía estar en el presente, disfrutar de lo cotidiano y simplemente estar. 

Luego de identificar que no sabía estar en el presente y leer mil cuentos sobre ello, estuve intentando poner en practica ejercicios de presencia. Les confieso que no duraba ni 10 minutos sin pensar en comer, llamar a alguien, poner Netflix, ver las redes sociales, leer, tomarme una copa, etc. Me esforzaba muchísimo en concentrarme, pero mi mente solo quería ir a otra parte. 

Desde que comencé a ser consciente del ego, me he percatado del miedo inconsciente que tenía de encontrarme a solas conmigo sin la necesidad de alguna influencia externa. Poco a poco he descubierto la felicidad y la paz del bien-estar, sin tener nada, sin hacer nada y sin preocuparme por nada y ocupándome del presente. Y, aunque a veces caigo en el juego de la mente, disfruto del proceso mientras aprendo a gestionarme. Ya no pierdo las llaves, no se me olvida el desodorante y disfruto la comida aunque coma lo mismo toda la semana… 

La felicidad viene de nuestro interior.

Tanto afán y al final no hay persona, materia, diploma o trabajo que nos de paz y felicidad, ambas habitan en nosotros. Solo hace falta conocernos, aceptarnos y ser.