No se si te extraño a ti o me extraño a mi en tus lares.
Extraño tus calles, tus luces, tus edificios, tus artistas y sus vozarrones en cada esquina.
Esas vidas que le daban vida a mi vida en medio del ajetreo de la vida en la metrópolis.
Extraño nuestras interminables caminatas, tus barrios, tus gigantescos jardines y las conversaciones interminables en cada uno de ellos.
Las noches de bohemia acompañadas de un buen vino.

Los besos furtivos de algún alma en una de mis vidas.
El seseo de tu gente.
A las tantas almas de cuatro patas que pasean tus calles.
Trotar por callejones desconocidos sin tener idea de a dónde llegaría.
Las quedadas para todo por nada, las cañas por que si, los nuevos amigos que se vuelven familia.
Las largas noches de guitarra mientras nos desgalillábamos con las canciones de Leiva y Pereza.
Las rutas gastronómicas al alcance de unos cuantos pasos.
El zumo de naranja fresquito en cualquier esquina.
El admirar a la gran cantidad de ancianos, tan tranquilos y autosuficientes.
Extraño gastarme hasta el ultimo euro en vuelos porque mientras más pedacitos de cielo descubría mas pedacitos de mi conocía.
Quedarme dormida en la estación de tren o en algún aeropuerto.
¿Te extraño a ti o me extraño a mi en tus lares?
Descubrirte mientras me descubría fue un gran placer.
Experimentar la incómoda pero excitante sensación de estar perdida con la certeza de que llegaría a donde debería.
Inevitable extrañarte, encontrándome en ti tan libre, tan desapegada, tan egoísta, tan mía.
Sentirme plena teniendo tanto y tan poco al mismo tiempo.
La calma de no saber a donde voy y el no tener la necesidad de saberlo.
El dejar que la vida me sorprenda, sin expectativas.
La mínima necesidad de rutina y tus distintos quehaceres en cualquier esquina.
A mi y a mi libreta, sentadas en el pasto escribiendo y desmenuzando las locuras dentro de mi cabeza.
Entendiéndome un poquito más en cada puesta del sol.
Escucharme a mi, en mi y en otros.
Después de ti me quedó claro quien no sería nunca más.
Tener más compromiso conmigo que con nadie.
Decir que no sin sentirme culpable.
Decidir que quiero, como lo quiero y cuando lo quiero.
Hacer las cosas, como y cuando quiera.
A seguir mi intuición sin necesitar validación de nadie.
Sin sacrificarme a mi para caber en ningún sitio.
Sin sacrificar placer por complacer.
A elegirme cada día.
En esos días encontré en mi un lugar seguro al que volver siempre que haga falta.
Siempre vuelve a ti. Eres tu lugar seguro.
Pero en medio de tanto ruido, me perdí otra vez. Y aunque podré perderme muchas veces más, ya no será tan lejos ya no tomará tanto tiempo.
















