Vivir despierto, vivir conectado… ¿Cuántas veces en el día estamos, pero no estamos? Vivimos por inercia, nos levantamos, nos duchamos, desayunamos y vamos a trabajar o estudiar por inercia, porque es lo que hay hacer. ¿Qué si no? Aveces hay que perdernos para encontrarnos, perdernos despiertos, alerta, mirando hacia adentro. Dejando atrás la inercia, dejando de mirar al del lado y empezar a mirar hacia adentro, perdernos en nosotros mismos para encontrarnos y vivir con propósito. Y es que, cada una de las situaciones con las que nos enfrentamos en el día son una oportunidad para aprender, para conocernos y evolucionar. Pero, ¿si no somos conscientes como vamos a aprender?
¿Creen en las casualidades? ¡YO NO! Creo que todos y cada uno de nosotros estamos donde tenemos que estar, porque el universo es perfecto. Aunque no lo veamos, todas las batallas por las que pasamos tienen un propósito, que muchos no entendemos porque estamos dormidos, lamentándonos, quejándonos, cuestionando a Dios y buscando culpables.
El presente es lo único que tenemos, disfrutémoslos, aprendamos de lo que nos trata de enseñar, despiertos.

A por ello, listos para aprender lo que cada situación que se nos presenta viene a enseñarnos, despiertos para escucharnos, para sentir cada segundo, cada respiración porque estamos vivos y no sabemos hasta cuando. Despiertos disfrutar de las pequeñas cosas nos regala el universo, de algo tan simple como poder ver, tocar, escuchar, oler o probar… de algo tan simple como poder abrazar a nuestros padres o abuelos, cosa que damos por sentado porque lo tenemos. Cuando vivimos dormidos, no nos damos cuenta de todo lo bueno que la vida tiene para darnos y de lo bendecidos que somos por el simple hecho de existir.
Está en nuestras manos decidir si lamentarnos por el pasado, agobiarnos por el futuro o aprender, disfrutar y trabajar en el presente.