Cuidado, que la empatía y la tolerancia te lleve a serte infiel, a permitir lo que no te hace bien o a sacrificar tus ideales… antes de serle fiel a alguien, debemos sernos fieles a nosotros.
La delgada línea entre la empatía, la tolerancia y lo que permitimos.
Ser empáticos es ponerte en el lugar de la otra persona. Ser tolerante es aceptar a los demás tal cual son, sin juzgarlos.
Claro que para relacionarnos es necesario ponernos en los zapatos del otro, entender su constructo social y el entorno en el que se ha formado, esto nos ayuda a aceptarlo. También, nos ayuda a reducir las decepciones reconociendo que nuestras expectativas se basan en nuestro propio constructo social y experiencias individuales, desde aprendizajes y perspectivas diferentes a las del otro.

Por lo que, para ser empáticos y tolerantes es necesario entender quién es el otro y de dónde viene, sin juzgar sus actos como buenos o malos, porque al final esta haciendo lo que ha aprendido a hacer según sus experiencias.
“Saber identificar que me gritas porque es como estas acostumbrado/a a comunicarte no significa que voy a permitir que me grites a mi.”
La aceptación y la tolerancia no significan que permitiremos lo que no queremos independientemente de que lo entendamos.
Hay cuestiones que simplemente no queremos en nuestra vida y es precisamente a eso a lo que debemos serle fiel.
“Ponernos primero a veces es necesario para salvarnos”
Así que, mucho ojo, andemos despiertos, aceptémonos y seámonos fieles a nosotros, a nuestros ideales, a lo que queremos, lo no que queremos y lo que nos hace bien por encima de todo.