Hoy dedicaré un rato a esos “corazones rotos” que vengo escuchando una y otra vez.
- “El otro no es honesto”
- “El otro es infiel, no confío”
- “El otro no me hace sentir segura/o”
- “El otro no me valora”
- “¿Por qué me está pasando esto?”
- “El otro me hace sufrir”

DEJA AL OTRO QUIETO ¡CUESTIONATE A TI!
En vez de victimizarnos, podemos decidir cuestionarnos: ¿Para qué me esta pasando esto? Todo lo que le doy al otro, ¿me lo estoy dando a mi? Todo lo que le exijo y reprocho al otro, ¿me lo estoy dando a mi?
Esperamos que otro nos de lo que hemos sido incapaces de darnos. Es un acto inconsciente de egoísmo pretender que otro nos llene. En cambio, estas personas solo nos sirven para identificar algo que nos hace falta sanar.
“Entendí que lo que me lastima, me molesta o critico de los demás, es un reflejo de algo que esta dentro de mi y no he sanado”
Aclaro, el cuento de que el amor propio y sanar, es una noche de vino y baños de burbujas es igual de ilusorio que el cuento romántico que nos vende Disney de que un príncipe nos viene a salvar. Es un reto constante decidir querernos, valorarnos y respetarnos todos los días. Pero, hasta que no lo aprendamos, seguiremos buscando afuera lo que no tenemos dentro.

Así como proyectamos nuestras carencias en el otro, cuando aprendemos a amarnos y vivimos desde nuestra esencia, atraemos personas completas y relaciones maduras.