Aunque algunos desde su burbuja no lo vean, somos un reflejo de la falta de educación, el hambre, la desinformación, el miedo, la manipulación y sobretodo de lo mucho que hace falta leer un libro de historia.
Donde la ignorancia es tan latente reina el poder de manipular las masas…
Sin embargo, en medio de sentimientos encontrados, siento esperanza y veo pasos firmes que nos acercan a una patria nueva.
“Vale mas un minuto de pie que una vida de rodillas” – José Martí
A pesar de que muchos no hicimos la historia que queríamos, hemos hecho historia y estamos un paso más cerca del Puerto Rico que soñamos. Aunque vamos por buen camino, nos queda mucho por hacer y aprender.
A los despiertos, gracias.
¡YA NO SOMOS MINORÍA! Por primera vez en mucho tiempo tenemos voces que nos representan. La nueva fuerza política del país tiene gente competente, consciente y capaz de alzar una voz que nos represente.
Hay procesos en la vida que no se pueden cambiar...
Todavía hay dormidos sin ver lo capaces que somos de crear el Puerto Rico que merecemos.
La vida siempre se encarga de darnos lo que necesitamos para aprender. Y no, no estamos listo para el Gobierno que merecemos. No, no estamos listos, lamentablemente nos faltan cantazos para romper con el bipartidismo.
“La política no cambia el mundo, la gente cambia el mundo…”
Y exactamente eso es lo propio, ser el cambio que queremos ver. Comenzando desde adentro, deconstruyéndonos, siendo conscientes de la mentalidad machista, racista, homofóbica, xenofóbica y retrógrada que habita en nosotros y en nuestra familia. Informado al desinformado y educando al mal educado. Dejando la doble moral y rompiendo con la sexualización de una población sin acceso a una educación sexual. Crecer en conciencia colectiva….
El cambio comienza adentro…nos falta, pero vamos por buen camino.
La sociedad nos enseña que amar es poseer. Nos impone sustantivos con los que a mucho orgullo llamamos al otro, mío. Mi pareja, mi hijo, mi amigo… Sin darnos cuenta, vamos creando apegos en función de nuestra falsa creencia de que un título nos da el derecho de propiedad sobre alguien.
Mientras más nos lo creemos, más fácil se nos hace repartir culpas cuando no se cumple lo que esperamos de esa persona. Por ejemplo, queremos que nuestro hijo estudie una carrera que tenga salida, que nuestro novio le dedique tiempo a la relación o que nuestro amigo nos acompañe en cada aventura. Inconscientemente y guiados por nuestro ego, vamos creando expectativas que nada tienen que ver con la otra persona. “Si mi pareja no sale conmigo es un egoísta. Si mi hijo me dedica tiempo, no le importo”
¡CAMBIEMOS EL FOCO!
Dejemos de exigir disculpas a la gente por hacernos daño, no hay nada que perdonarles. El otro no nos hace daño, en cambio, perdonémonos por cederles nuestro poder sobre nosotros.
“El amor no reclama la posesión, pero da libertad”
Aprendamos a trascender el amor mas allá de la posesión. Porque cuando se ama, no hacen falta sustantivos. Amemos sin condiciones ni expectativas.
Aprendamos el uno del otro y amémonos el tiempo que Dios quiera, sea un día o una vida.
Convivo con una doñita de 84 años. De las que se levanta viendo la tele, pasa el día viendo la tele y se acuesta viendo la tele aunque al siguiente día no recuerde bien lo que vio. Come lo que le da la gana, hace 30 minutos de bicicleta diarios y ha perdido la cuenta de cuantas veces repite las cosas. Camina lento y aunque le gustaría salir a diario, no tiene las fuerzas ni la memoria para andar sola. Tampoco escucha bien, no entiende a la mitad de las personas que le llaman por teléfono. A pesar de su mala memoria, no olvida recordarme cada noche que ponga la tele.
No entiende mucho la situación de pandemia por la que estamos pasando y últimamente, solo piensa en cuando se puede ir a la playa, ya tiene el trae de baño listo. Ha llegado el verano y para los que amamos la playa, no hay edad que nos haga dejar de sentir la emoción de recibir el verano y la brisa con olor a sal.
“A los mas viejos, se les ve tan tranquilos, por que saben que todo es tan relativo”
Mientras más tiempo paso a su lado, más valoro la juventud. El hecho de poder escuchar con claridad, de poder revivir momentos en mi mente, tener la capacidad de correr, saltar y la libertad de andar por la vida sin perderme.
¿Qué estamos haciendo con este tiempo tan valioso llamado juventud?
Al final del camino todos viviremos de recuerdos si nos alcanza la memoria o volveremos a ser tan inocentes como un bebé. Probablemente olvidemos todo lo insignificante que hoy nos causa tanta preocupación. Así que, dejemos de perturbarnos cargando el peso del futuro y sus incertidumbres. Vivamos, que la juventud no vuelve.
¿Alguna vez les ha pasado que sienten que la vida les repite situaciones como si llevasen con ustedes la mala suerte?
Hubo un tiempo en el que sentía que se me repetían las situaciones muchísimo, como si tuviese una maldición.
Por ejemplo, las llaves. Se me quedaban dentro del carro, encerradas en la casa e incluso, después de llegar al estacionamiento del trabajo, me daba cuenta de que había dejado las llaves en la oficina. Yo le llamaba “la maldición de las llaves”. Era tan impresionante que llegue a terminar durmiendo en un motel por haber dejado las llaves dentro de la casa una madrugada.
En otra ocasión, llegué de un largo día de trabajo y cuando fui a abrir la casa, adivinen que pasó… Resulta que había dejado las llaves encerradas dentro del carro, esa vez tuve tanto coraje que rompí la ventana con mis manos para lograr entrar.
Era como si la “mala suerte” me acompañara.
También me pasaba con el desodorante, lo olvidaba frecuentemente, sonará una tontería pero vivir en el trópico y olvidar el desodorante es cosa seria. Tenía que parar en cualquier gasolinera a comprar uno casi a diario. Para luego olvidarlo en el carro, por lo que terminaban derretidos el 90% del tiempo, era algo fuera de lo normal. Recuerdo que era mesera y olvidaba el delantal, los zapatos y los bolis era como si mi memoria no sirviera. De igual manera se me repetían los accidentes en la carretera, he tenido tres carros y los tres los he chocado, uno de ellos perdida total.
Estos son solo algunas anécdotas de las muchas que recuerdo. Me preguntaba el porque y no encontraba otra respuesta que no fuese por que estaba loca.
Se nos va la vida pensando…
Pero no, como muchos, tenía un problema para concentrarme en el presente. Siempre estaba pensando en que era lo próximo, ¿Qué había que hacer? ¿Qué me faltaba por planificar? ¿que no había hecho? ¿Qué había olvidado? ¿Alguien necesitará mi ayuda? Mi mente no paraba, era un constante y, ¿ahora qué? Y, ¿qué cuando termine lo que estoy haciendo? ¿Cuándo será mi próximo viaje? ¿Qué me falta por aprender? ¿Cuál era la siguiente meta?
También, me aburría con muchísima facilidad de todo, de las personas, de los trabajos, de las salidas. Me aburría hasta de la comida, siempre quería probar algo diferente. ¿Por qué comer lo mismo si puedes comer algo mejor? Siempre estaba pensando que todo podía ser mejor, por más bien que fuesen las cosas. Terminaba exhausta y con mucha ansiedad. Mi mente no me permitía estar en el presente, disfrutar de lo cotidiano y simplemente estar.
Luego de identificar que no sabía estar en el presente y leer mil cuentos sobre ello, estuve intentando poner en practica ejercicios de presencia. Les confieso que no duraba ni 10 minutos sin pensar en comer, llamar a alguien, poner Netflix, ver las redes sociales, leer, tomarme una copa, etc. Me esforzaba muchísimo en concentrarme, pero mi mente solo quería ir a otra parte.
Desde que comencé a ser consciente del ego, me he percatado del miedo inconsciente que tenía de encontrarme a solas conmigo sin la necesidad de alguna influencia externa. Poco a poco he descubierto la felicidad y la paz del bien-estar, sin tener nada, sin hacer nada y sin preocuparme por nada y ocupándome del presente. Y, aunque a veces caigo en el juego de la mente, disfruto del proceso mientras aprendo a gestionarme. Ya no pierdo las llaves, no se me olvida el desodorante y disfruto la comida aunque coma lo mismo toda la semana…
La felicidad viene de nuestro interior.
Tanto afán y al final no hay persona, materia, diploma o trabajo que nos de paz y felicidad, ambas habitan en nosotros. Solo hace falta conocernos, aceptarnos y ser.
Le quiero dedicar este post a todos los encabrona’os. A los que nos consume la impotencia. A los que no se nos da bien el descojon que tienen los sistemas de educación con las clases en línea. A los que estamos luchando con el desorden de horarios. A los que probablemente no tengamos graduación o no hemos podido comenzar estudios. A los que tenemos dolor de espalda por estar todo el día frente al ordenador, el televisor, o el móvil.
A todos los que forzosamente dejaron de trabajar y ahora están en su casa aburridos, narcotizándose de Netflix y redes sociales. Este post te lo dedico a ti que estás sin ánimos, con ansiedad, gastando la mitad del día en una pantalla mientras te vacías la nevera.
Ya se que es un rollo toda esta situación, ni los mas “poderosos” estaban preparados para esto, la dificultad del proceso que estamos pasando no es cuestionable.
Lo que si podemos hacer es cuestionarnos a nosotros mismos, nuestra vida, nuestras decisiones y nuestro aprendizaje a través de ellas. Sin juzgarlo como bueno o malo, ver que causalidades nos ha hecho llegar hasta donde estamos hoy. ¿Somos felices? ¿Qué nos estamos contando? ¿Desde que mindset estamos relacionándonos con la realidad?
Felicidad: Sensación interna de estar bien con nosotros independientemente de las circunstancias externas.
Para ser felices debemos conocer nuestro ego ya que de el provienen los miedos. Esos miedos que hemos adquirido de la sociedad, de la familia y del sistema, pero que no son lo que somos. Los mismos que solo alimentan el mal estar, la queja, el sufrimiento, y la culpa. Vamos, somos mucho mas que nuestro ego.
Identificar nuestro ego nos ayuda a gestionarnos.
Comencemos a cambiar la dirección del foco de atención. En vez de mirar tanto al mundo y a los demás, miremos hacia adentro, para ser nosotros el cambio que queremos ver en el mundo. ¡Lo mejor de todo esto es que tendremos tiempo para ello! Porque les adelanto algo, por si no se han fijado, esto va para largo. Después de la crisis el mundo cambiara y hemos de estar preparados para afrontarlo de la mejor manera posible. Queramos o no, tendremos que cambiar nuestra manera de relacionarnos.
Así que, es momento de encontrarnos, conocernos y gestionar nuestra actitud frente a lo que no esta en nuestro control, vencer nuestra sombra. En fin, les propongo aprovechar este tiempo para prepararnos emocionalmente, desenseñarnos de todas esas limitaciones que hemos adoptado. Comenzar a crear nuevas creencias, descubrir para que estamos hechos y que podemos aportar a la sociedad.
Hace menos de un mes la vida cotidiana de todos sucedía con normalidad, aunque escuchábamos que los casos de COVID-19 aumentaban, jamás pensamos que la situación se saldría de control tan rápido. Hoy, día numero 18 del confinamiento, hay alrededor de 60,000 contagiados y aproximadamente 4,000 muertos. No es nuevo el dicho de que toda acción tiene su causa y su efecto, y ahora vemos el efecto de subestimar el virus y no tomar acción. Dicen que nadie aprende por cabeza ajena… espero que este no sea el caso del resto de los países que aun están a tiempo para tomar medidas. Por favor, por ti, por tu familia, por el mundo, sigue las medidas de precaución y más que nada, quédate en tu casa.
Antes de empezar, quiero enviarle un fuerte abrazo a todos los profesionales de la salud, al sistema de sanidad, a los que están en la línea de fuego día a día para combatir esto. ¡GRACIAS!
¡MUCHO ÁNIMO VALIENTES!
Como esperábamos, extendieron la cuarentena y seguiremos en nuestra guarida por un tiempo. Es por esto que quiero compartirles algunas acciones que me ha ayudado a mantenerme en clama durante el confinamiento.
En primer lugar, la fe, todo lo que está pasando tiene un propósito, no hay que entenderlo solo confiar. Por otra parte, el entender que solo yo puedo salvarme de esto, cada uno de nosotros somos responsables de lo que nos pasa, aquí no hay padres, hijos, estado, gobierno, bancos o jefes que nos salven, somos cada uno de nosotros contra el virus.
“La realidad nunca nos afecta, nosotros nos afectamos al interactuar con la realidad”
Ahora bien, en medio de tener fe, serenidad e intentar salvarte a toda costa, puede llegar nuestra conocida amiga, la ansiedad. Para ella a continuación encontraran algunas acciones que me han ayudado mucho.
Meditar para manejar la ansiedad, no hay que ser un experto, solo ponte en una posición cómoda, cierra tus ojos y concéntrate en tu respiración.
Observa el miedo, llora si tienes que llorar pero sobre todo, se consciente de que mas del 80% de las cosas que te preocupan no están en el presente, por ende estáis desperdiciando el presente.
Tener una lista de cosas productivas que te gustaría hacer, así cada vez que sientas que no tenéis nada que hacer podéis recurrir a ella y escoger alguna tarea.
Dedicar al menos 30 minutos a la lectura consciente de libros, artículos o revistas y reflexiona sobre lo que lees, imagínate cada detalle de lo que te están contando.
Hacer mínimo 30 minutos de ejercicio físico, esto aumenta tu energía vital, ayuda al sistema inmune y reduce la ansiedad. ¡VAMOS, LO MAS DIFÍCIL ES EL PRIMER PASO!
Pintar, da igual si es un libro de pintar, un mandala, lettering o dibujar algo. ¡Descubre el artista que hay en ti!
Si el confinamiento te cogió pelao’ busca algún curso de educación financiera, para que puedas aprender de esta y estés preparado para una próxima emergencia. ¡LA INFORMACIÓN ESTÁ AL ALCANCE DE UN CLICK!
Aprender otro idioma, hay muchos videos en YouTube y páginas web donde se puede aprender.
Investiga si alguno de tus cantantes o conferenciantes favoritos estarán ofreciendo conciertos o charlas en vivo por alguna red social.
Llama al algún amigo/a o familiar y aunque la tecnología nunca podrá sustituir un beso o un abrazo, el simple hecho de poder verlos y escucharlos, es una bendición.
Disfruta de tu compañía y conócete. Para esto te recomiendo el eneagrama, una herramienta que me ha sido muy útil para durante el camino del autoconocimiento y la toma de consciencia. Hay libros y videos de YouTube muy simples que te serán de mucha ayuda.
Se que deben estar bombardeados se medidas de higiene internas que podemos tomar para cuidarnos dentro y fuera de la casa, pero nunca esta de más recordarlas. Así que, por aquí les dejo lo que me ha ayudado.
¡EVITAR SALIR DE LA CASA!
Haz una compra y ríndela, no abuses del poder ir al supermercado para ir todos los días o todas las semanas, seamos conscientes del DISTANCIAMIENTO SOCIAL.
Aprender a lavarnos BIEN las manos.
Desinfectar todo lo que entra a la casa, no guardar cosas en la nevera (frigorífico) o armarios sin antes desinfectarlo.
Si sales, báñate y lava tu ropa tan pronto llegues
No recibir visitas, sonará mejor pasar el confinamiento entre amistades pero esto no es un “get together”.
Toma el doble de precaución en gasolineras y supermercados, asegúrate de desinfectar o usar guantes cuando uses carritos de compra y pompas de gasolina.
“El narcotizarnos de noticias negativas solo incrementa la ansiedad”
Finalmente un consejo que me ha ayudado mucho, NO dedicar mas de 30 minutos al día a ver noticias sobre el COVID-19. Es normal que queramos enterarnos de lo que sucede afuera, de cómo van los casos o de qué es lo próximo, pero por nuestro bien, basta con un resumen diario…
Amanecí con la noticia de que la cifra de infectados por COVID-19 ha aumentado a mas de 17,000 personas en España y casi la mitad de los casos en Madrid, donde resido y donde siguen creciendo exponencialmente. Hospitales a punto del colapso, hoteles convertidos en hospitales, se esta eligiendo quien se salva y quien no por falta de respiradores y muchas más noticias alarmantes. Justo hoy, después de casi 10 días de cuarentena, por necesidad de alimento tuve de mi residencia.
Después de vivir un huracán categoría 5 cerca de la costa de Puerto Rico, ver como mis abuelos lo perdían todo, saber que mas de 4,000 personas morían muy cerca de mi, tener que estar meses sin luz ni agua, entre muchas otras necesidades son muy pocas las cosas que me perturban. Desde entonces, solo me limito a dar gracias por lo bendecida que soy y aprovechar cada segundo porque estoy viva y no se hasta cuando.
Aunque para muchos en España la cuarentena han sido días de angustia y paranoia, para mi, han sido de mucha paz, relajación, organización, yoga, meditación…muy feliz por que al fin pude empezar ese libro que llevo posponiendo desde enero. Diez días en los que he podido enfrentar mi ego y disfrutar de mi compañía.
En fin, me toco salir y afrontarme a lo que se vive fuera de mis cuatro paredes. Tenía todas las medidas de higiene muy claras e iba con mucha seguridad. Pero mientras caminaba, iba viendo las calles vacías junto a un silencio que nunca había sentido en Madrid, topándome con algunos proveedores de mercados con sus guantes, mascarillas y mirada de angustia.
Llegue al supermercado había una fila inmensa, reglas de distancia entre personas, todos cabizbajos con sus mascarillas, guantes y desinfectante…pude sentir el miedo en mi alrededor, no tenemos idea de como parar esto. Pensé en mis abuelos y en ¿qué hacía yo ahí? En vez de estar pendiente a que no se infectaran, como podía ser tan egoísta. Estamos viviendo una pandemia y yo lejos de mi familia, ¿en qué estoy pensando?…entre muchas otras cosas que volaban por mi cabeza.
“Actúas desde el ego cuando la realidad no se ajusta a tus necesidades”
Por un momento me cuestione todo el positivismo que predico, mi ego me bombardeo, me sentí agobiada y muy ansiosa. Casi caigo en el victimismo hasta que recordé lo mucho que me ha hecho evolucionar el miedo, la incertidumbre y el sufrimiento, me han enseñado tanto que luego solo pude sentir agradecimiento. Es increíble el hecho de tener consciencia de tu ego, identificarlo y vencerlo poco a poco. Cuando reconecté con la certeza de que todo lo que nos sucede viene a enseñarnos, solo pude agradecer ya que por algo me ha tocado vivirlo.
Comparto esto con ustedes porque en estos tiempos es muy fácil caer en el victimismo lo cual solo crea ansiedad, perpetúa la angustia y la negación. En estos momentos necesitamos todo lo contrario, mientras mas rápido entandamos que estamos en un proceso de aceptación, que se acerca una era de muchos cambios y que tenemos que enfrentarnos a ellos con nuestra mejor cara, mas llevadero será el proceso. Será un tiempo de aceptación, introspección y el cual nos empujará a reinventarnos porque es indudable el efecto que tendrá esta crisis en la economía.
Mientras escribo esto, me interrumpe el bullicio de mis vecinos cantando “Hakuna Matata” y recordándome que “sin preocuparse, es como hay que vivir”…
Hace mucho que necesitamos parar, tener tiempo para mirarnos por dentro, enfrentar nuestros miedos y vencer nuestras creencias limitantes, la vida nos esta dando constantemente lo que necesitamos…. ¡Vamos gente, positivos y despiertos!